Nuestras Vidas Están Azules
Nuestras vidas están azules.
Tengo ganas de llorarte entre las cejas y de escapar por la ventana. No es mucha altura, pero tengo vértigo de no saber adónde miras ni si miras. Hay un montón de palacios que se han escondido a la risa de aquellos que tienen ganas de olvidar. Fuguémonos. A un mundo en el que no suenen los teléfonos y los horarios sean sólo nuestra excusa para querernos en los armarios.



Quería María, me dejas anonanada. Dices que esto es “prosa teñida”, pero te digo yo que es poesía en toda regla. Poesía pura y dura. Literatura en estado puro.