No voy a Dibujar Las Rectas
No voy a dibujar las rectas que necesitas para trepar a mi vida. No si cuando llueve no eres capaz de quitarte el abrigo y abrazarme, ni de llevarme a tomar un chocolate caliente que me sacuda el viento de las entrañas.
Hace tiempo, cuando podía interpretar el éxito que buscaban tus manos, era feliz. Y tú también lo eras. Pero hoy es ya tiempo de compartir la habitación y el ruido de dentro, la misma botella sin vasos y la lluvia que nunca consuela. No sé si tienes el amor suficiente para llenar mis zapatos de alegría.
Entonces, tal vez, dentro de algún tiempo podré buscarte como lo que no eres, y quizá, quizá te encuentre en cualquier gasolinera perdiendo las señales que encontraste, las que te daban seguridad, las que nos mintieron. O en el barrio que no quisimos pisar, o en una estación que se ha vaciado para ver cómo me besas sin miedo de perderme. Quizá…quizá aparezcas en los rincones de mis bolsillos cuando los días ya no impliquen esperarte, ni sostenerte, ni buscarte, ni quererte…


