El Pirata y Las Paredes Blancas
Tus tribulaciones de pirata sin enemigos,
celos ni conquistas me tiran piedras.
Me desata tu paz en el hablar,
fascinación y condena me es tu orden en el sentir.
Tienes plata y tienes un barco. Adonde va sabes.
Sabes que yo no soy la dama en tu rumbo.
Y aun así jugamos a compartir espadas,
a olvidar destinos y a borrar trozos de mapa.
Tu rostro está limpio; de polvo vienes.
Te desnudas a elección; las escamas de tu dentro
están aún casi intactas en mi diario.
¿Qué me escondes? ¿Qué cartas, pirata, forman tu mano?
Y aun así juego a saber los secretos de tu taberna…
Y aun así tus paredes blancas me hablan de mañana.


