Bienvenidos Sean
Si ya no son las disculpas, los ¨me tengo que ir¨,
y son los besos entrecortados, la respiración granuja,
los escalofríos, los huesos, los labios…
Bienvenido sea el deseo hecho de barro,
el tiempo que no tiene prisa,
que ya es nuestro (lo hemos comprado).
Las bodas propuestas, los sentires de invierno,
la comunión con lo impreciso.
Bienvenidos sean tus rumbos,
la longitud de tus abrazos,
la ternura y el grito dándose la mano.
Bienvenido el afán por otra tarde en la que no sobren tus mordiscos.
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