Tenemos Niños, Eso Hacen Dos
Abriendo libros, abriendo manuales de autoayuda
para descubrirnos cogiendo las recetas con torpezas.
Pensamos ahorrativamente en calderilla
y en educación de buen tintero.
Aún son criaturas, aún hay tiempo…
hasta pasado mañana hay tiempo.
Tumbémonos al rayo de luna
y al matrimonio roto;
olvidemos los manuales, las coletas y los gritos.
Conversaciones hasta que todo ha sido conversado,
hasta pasado mañana hay tiempo.
Un Uno de Enero
Un uno de enero de improviso.
Una noche planeadamente diferente.
Un racimo de uvas, una copa de champán.
Una sarta de propósitos no escritos.
Un afán de cambio.
Un comienzo con el pie incorrecto.
Un estreno de año cayendo en la misma fosa.
Un florero lleno de ganas de cambiar el mundo.
Una incompetencia incapaz de semejantes menesteres.
Un ansia de producción de líneas de calidad.
Un repetido tropiezo.
Un plan sin ahorros.
Una sonrisa sin preocupaciones.
Un irresponsable espaldarazo a la preocupación.
Un rumbo a bastanza extraviado.
Una necesidad de reflexión.
Una incapacidad de perspectiva.
Una velada sobria.
Una lágrima.
Útero de Soles
Me cautiva poseer los libros que leo.
Me cautiva hasta la necesidad,
enraizando mis pocos momentos lúcidos
en las páginas a las que vuelvo.
Me destroza descubrir que
olvidé las letras de esos versos,
como me cautiva volver a su aroma
como el segundo día, tardío y lento.
Me cautiva hacinar tomos
a los que recurrir con afán curativo,
ya pasado el temporal más amargo,
con propósito de recuperación de camino.
Me irrita no poder cargar con mis volúmenes
de castillo a castillo, de charco a charco,
de destino a destino.
Me fastidia saber que los libros que poseo
duermen en otra parte del mundo,
casualmente cuando los necesito.
Me cautiva poseer los libros que leo.
Llamarlos míos y olvidarme de ellos
en las estanterías más altas,
por descuido sereno, autorizado.
Si no me concibo más que
propietaria de líneas ajenas,
y muchas menos de las que mi avaricia ordena,
quizá sea porque me cautiva
poseer los libros que leo
ya que no escribo suficiente.
Historias que se tejen
de hilvanes prestados,
malamente hurtados, incluso.
En inspiración poco fecunda,
reusando versos, regresando a letras,
necesitando poseer volúmenes,
olvidando marcas y patrones,
dejando separadores de páginas
en otras ciudades y rostros,
nunca en la presente,
quien fuera un útero de soles y de odas,
un taller de estrofas candela y de romances;
rentable, madrugador, como el relente.
Yo Por Ser Tú
Tú sin yo.
Mi atreviéndose a ser tú.
Tu imagen reflejándome.
Bofetadas. Mí, tú, tuyas, mias.
Llaves del yo que no buscas.
Tú escondido jugando a no ser mío.
Tú dentro, Yo fuera.
Mis ojos vendados o tú besándome.
Te respondo, cuando no me preguntas.
A ti, por ser tú.
Tus palabras frías, mi corazón caliente.
haciendo tu, mi, trabajo.
Ruégate, quiéreme.
Yo aquí, tu cerca, te más lejos.
Te disturba. Tu tiempo;
mis espacios. Me recolocándose.
Ti arriesgando sencilleces de mí.
Mí doliéndose despertarte.
Mi nombre. Tus pecados en ti.
Tus yoes, mis tues,
mis yoes tuteados. Tú con te.
Te decido mío. Mi, tú…qué.
Tuyo, mío. ¿Tú? No sé.
Yo…por ser tú.
33 Grados
Los ojos a medio entornar, que vienes muy de mañana…
las tablas, y un par de colchones…
cuchicheo…te acurrucas, protestas y suspiro…
con sólo una escalera y el derroche suficiente de maña me subo al cielo,
dormir sobre tu pecho…
Excusarte y comprenderte y abatirme y maltratarte,
y dejar que lo hagas tú.
Hacerte fotografías,
observarte…
Lamerte las heridas en un sinfín de días que suponen algo más
que vivir de nuestras rentas.
Con el saquito lleno de tesoros me hablan tus manos
mientras arde la leña.
Afuera todo es paz en un tiempo congelado.
Insistente, ¨aquí estoy yo¨, me desbordas de ternura…
Todavía no comprendo por qué me hace tan feliz la estúpida
idea de jugar contigo a conseguir nuestros 33 grados.
Noviembre Sabe Dulce
Chiquitita dime por qué…
¡El sol está alto!
¡El jazmín me saluda!
¡Noviembre suena dulce!
El dieciséis, a pizza y chocolate…
Palmera a medias,
cajita de queso y pepperoni en Oriente,
bocaditos de alma…
Hoy el día es de plastilina.
Sin más remedio, a dictadura.
Schhhh…no te quejes…
Te recojo en Juan Bautista de Toledo
y nos montamos en el carruaje de la Prosperidad…
¨Pero qué guapa estás…
y estrenas aletas!¨
Te recito a Montero ya de memoria
hasta que nos apeamos
en las ramas de Sabatini.
El sonido del agua siempre
se sintió como casa, ¿verdad?
Tus letras sabias y cantadas,
mi mezcla favorita de caos y coherencia,
me nublan la vista…
¡No…!¡Dame la mano, mira el buzón!
Maldito conjuro greco-turco,
consumir mi cita…justo ahora…
sonrisa, abrazo, un veintidós,
la silueta del palacio se difumina…
Fue bello el paseo.
La mejor de las compañías.
Aquí el sol sigue alto,
el jazmín de reverencias,
noviembre sabe dulce…
Será por ti?
Felicidades mis muritos…
os quiero en versión de antaño
multiplicado por cómo te añoro ahora…
El Sueño de Los Dragones
Esperemos que despierten los dragones.
Un escritorio sin ordenar durante semanas,
una piedra de vuelta olvidada en destino,
un sinfín de discos que inspiran en una guantera azul,
un tropel de aviones que juegan a no marcharse del todo,
una ristra de horas que se escaparon de tu edad,
un tirón de sinsaberes en mi elección de rumbos…
Y los dragones se duermen así, sin aviso.
Cierran los ojos inadvertidos al público
y se entelonan con toda la lógica del mundo,
sin gravedad ni calendario.
Así, sin más.
El desafío de las tardes en la Argentina
cansadas de pasear a luces multiestacionales.
Los pantalones rosas,
los abrazos sabor a ´hola´,
los festivales de creatividad…
¿Sindicato de vaciones, por favor?
Sí, a la derecha…
Ya he soplado mucho fuego…
Color nuevo en el cielo. Abran paso…
tus viajes a Chiclana y a la voz de todos los artistas,
mis pies que de inestable pisan frío,
billetes con los que no comprarías ni el pan en España,
líneas en cuaderno azul nunca anodino,
una isla mediterránea hecha conflicto,
una revolución que se te fue a Missouri,
un derroche de palabras en el asiento de un coche,
el final de una historia sin escribir,
besos que esperan,
líneas de colores,
Tokyo,
tu voz.
Estarán hibernando?
No, no me lleves en tus bolsillos,
tienes licencia para mover dunas, olvidar que existo…
Tan solo apalábrame un paseo en tu barca
de pescador que escribe en mitad de la mar…
algún día…sin prisas…
Los dragones también viajan, también duermen…también vuelven.


