El Sueño de Los Dragones
Esperemos que despierten los dragones.
Un escritorio sin ordenar durante semanas,
una piedra de vuelta olvidada en destino,
un sinfín de discos que inspiran en una guantera azul,
un tropel de aviones que juegan a no marcharse del todo,
una ristra de horas que se escaparon de tu edad,
un tirón de sinsaberes en mi elección de rumbos…
Y los dragones se duermen así, sin aviso.
Cierran los ojos inadvertidos al público
y se entelonan con toda la lógica del mundo,
sin gravedad ni calendario.
Así, sin más.
El desafío de las tardes en la Argentina
cansadas de pasear a luces multiestacionales.
Los pantalones rosas,
los abrazos sabor a ´hola´,
los festivales de creatividad…
¿Sindicato de vaciones, por favor?
Sí, a la derecha…
Ya he soplado mucho fuego…
Color nuevo en el cielo. Abran paso…
tus viajes a Chiclana y a la voz de todos los artistas,
mis pies que de inestable pisan frío,
billetes con los que no comprarías ni el pan en España,
líneas en cuaderno azul nunca anodino,
una isla mediterránea hecha conflicto,
una revolución que se te fue a Missouri,
un derroche de palabras en el asiento de un coche,
el final de una historia sin escribir,
besos que esperan,
líneas de colores,
Tokyo,
tu voz.
Estarán hibernando?
No, no me lleves en tus bolsillos,
tienes licencia para mover dunas, olvidar que existo…
Tan solo apalábrame un paseo en tu barca
de pescador que escribe en mitad de la mar…
algún día…sin prisas…
Los dragones también viajan, también duermen…también vuelven.


