33 Grados
Los ojos a medio entornar, que vienes muy de mañana…
las tablas, y un par de colchones…
cuchicheo…te acurrucas, protestas y suspiro…
con sólo una escalera y el derroche suficiente de maña me subo al cielo,
dormir sobre tu pecho…
Excusarte y comprenderte y abatirme y maltratarte,
y dejar que lo hagas tú.
Hacerte fotografías,
observarte…
Lamerte las heridas en un sinfín de días que suponen algo más
que vivir de nuestras rentas.
Con el saquito lleno de tesoros me hablan tus manos
mientras arde la leña.
Afuera todo es paz en un tiempo congelado.
Insistente, ¨aquí estoy yo¨, me desbordas de ternura…
Todavía no comprendo por qué me hace tan feliz la estúpida
idea de jugar contigo a conseguir nuestros 33 grados.


