Como no sé por qué no sé cuidarte…
Como no sé perdonarme,
desde que hace un rato he recordado que me he olvidado
de lo más importante…
Como no sé cómo explicarme,
como nunca he deseado tanto estar viviendo ayer,
AYER mismo, no un simbólico ayer…
Como empecé un poema para ti, sin fechas, sin obligación,
y no me atreví a vestir con él el desnudo cielo…
Lo hago hoy.
Como tú has moldeado mis mapas con tus escalas,
volviéndome pequeño lo grande,
haciendo de todo océano no más que un juego de niños…
Como tú no has salido de mi cabeza, de mi forma de entender la vida,
desde que en los pupitres nadaban peces…
Como me fascina tanto descubrirte a cada llegada,
más entera, más pura, más tú…
Como te sigo echando de menos,
y la distancia no anestesia las ganas, de vivir los domingos contigo…
Como eres mi partenaire, mi 3 por ciento, como me recuerdas
lo que hago bien… Y no me censuras cuando hago mal.
Como en todo me ves el lado bueno, como saneas mi mundo.
Como me fascina tu acento, tus huevos, tu humildad,
tu armonía, tu pasión, tu inteligencia, tu camino…
Como en cada renglón todo cobra sentido…
Como no quiero que pienses que no eres para mí tanto como mereces,
y como no quiero que no sepas que eres aún más…
Hoy el día se hizo triste, y hoy la distancia sí es una prueba,
cuando no me deja abrazarte para que puedas perdonarme.



Me parece precioso, María. Creo que lo copiaré y puede que lo utilice en algún momento… con tu permiso.
Besos.
Pequeña Noe, para preciosa, tú. Y no es un piropo a secas. Los hombres de mi almohada y Devezencuandiario acreditan la utilidad y la belleza de la palabra en internet.
Que no te falten nunca las ganas de seguir posteando el mundo con frases como “Dar las gracias es una práctica excelente para eso de hacerse un buen embajador de uno mismo”.
Eres acojonante. Y las retransmisiones taurinas, sin habla. Quiero aprender tanto de ti. Mil besos, becquerina.
P.D. Por supuesto, el post es tuyo, para lo que quieras… No sabes cómo me honra que te guste.