Horas de Aeropuerto
Horas de aeropuerto al acecho de un vuelo.
Una ristra de banderas y aerolíneas al ondeo
a través de un ventanal tapizado de sol.
Un adios en la maleta, o varios, con tesón,
dibujan el sobrepeso de almas amigas,
pájaros libres, tierras a millas del hogar,
páginas frenéticas de diario sin escribir.
Horas en un aeropuerto al acecho de un vuelo.
La emotividad de las salas vacías y
las llegadas ardientes, las pasivas,
el rumor de la marcha o la espera llena
las terminales de patrón social difuminado.
El pañuelo musulmán, el tacón occidental,
el laptop, el sueño accidental, la mirada ausente.
Horas en un aeropuerto al acecho de un vuelo.
El limpiador sin sonrisa, el devenir de taxis,
el cruce casual de destinos y orígenes,
la estructura de metal y los pájaros de rugido de acero;
todos ellos intentan esconderse tras las páginas
de cualquiera que sea tu libro, en vano,
cuando contando horas en un aeropuerto.



Tu vida está en un aeropuerto, o en cientos… Siempre esa ilusión, esos nervios…
Empiezo a pensar que tú misma eres el aeropuerto, entero. Menos mal que siempre encuentras escalas para no fallar en nada y ser para todos, tantos, los que te quieren.
Yo te adoro, necesito tu empuje para seguir escribiendo. Para ser feliz, entonces.