Como No Sé…
Si supiera ilustrar, trazar, embarrarme las manos
de luz y color, portavoces de lo significativo,
te pintaría un cuadro para que lo colgaras
debajo de tu ventana preferida,
encima de tu cabeza cuando despiertas.
Si supiera esculpir y dar forma elocuente a trozos de barro
modelaría la fusión de nuestros cuerpos
para que pudieras abrazarme en tus noches tristes,
para que recuerdes que hacerte el amor es ese abrazo
y muchas otras evocaciones tan poco frecuentes.
Si supiera cantar rasgaría las cuerdas de mi guitarra
con la templada furia del ya añorarte.
Te dejaría en las melodías el reflejo y el lugar que no se olvida,
el de un sentir excepcional, humano y único en ternura.
Te cantaría perdiéndome en tus ojos…
No sé ilustrar, esculpir ni cantar,
pero maluso palabras para abrirte mi corazón
y expresar la revolución del que no pasa en vano por mi vida: TÚ.
37 Grados
Pintóse una vez una línea verde,
brecha en conflicto chipriota nunca resuelto,
hoy compañera de una república inexistente.
Alzóse una alambrada al abrigo de un río,
enemigas Rusia y Estonia ya sin mutuo cobijo
pactaron reñirse de castillo a castillo.
Restringiéronse la mirilla y el paso
de los estados unidos mexicanos
al saco de oportunidades de su nórdico vecino.
Contáronse leyendas de matrimonios rotos
y convivencia quebrada, de hegemonía peleada
y naciones a la gresca.
Construyéronse las leyes de inmigración,
las fronteras de papel, la restricción.
Un hombre, un origen, un permiso;
el baile de las estampas en pasaportes,
el escarceo de las líneas en mapas,
el rostro de la delimitación de territorio,
los visados, los billetes de avión, las banderas.
Amasáronse los alfabetos al fuego lento
de la riqueza de las infinitas lenguas;
el aroma de la expresión, los acentos,
la cómplice traducción en recoveco.
Trazáronse las siluetas de las culturas,
amalgama y baño de valores,
bagaje de percepción tan diverso,
inscripciones de identidad multiformes.
Tiñéronse las pieles alrededor del globo
esterilizando la palabra raza.
Títulos de color no siempre respetados,
afán de indiferencia independiente al alma.
Compartimos 37 grados corporales.
Oración sin religión, linde ni prédica:
que el yugo del concepto fronterizo nos amigue,
que tallemos la tolerancia y unión de los confines.


