Construir Un Mundo Mejor
No me vendas la ideología del éxito.
Dices querer construir un mundo mejor.
Dices no poder soportar a aquellos que de profesión
deleitan sus gustos, escogen por placer.
Dices ni poder pensar en ser locutor deportivo,
cuando hay niños mueriendo de hambre en África,
desigualdades profundas en Latinoamérica,
capitalismo voraz destrozando el Sur, pandemias.
Respeto TU posición vehemente.
¿Pero irás alguna vez a África?
¿Cuánto te preocupa el billón
que (des)vive con menos de un dólar al día?
Dices querer contribuir a un mundo mejor,
pero trabajas para una consultora privada.
Tras graduación cruzarás la puerta de los bancos de inversión;
quizá trabajes para una multinacional en Texas
con operaciones a escala mundial.
Te mudarás a una casa de 400 m2, blanca,
siempre acondicionada, con garaje de cuatro plazas.
Vivirás el sueño americano de la vida demasiado cómoda.
Leerás sobre El Congo en El Economista;
entiendes el conflicto. Y eres brillante. Y sabes la historia.
Has oído de pobreza y de guerra más de lo que te gustaría.
Haces generosas donaciones a una iglesia de comunidad.
Trabajaste duro y ¨haces dinero¨.
A tu alrededor todos aprueban tu fulgurante carrera.
Un hombre de negocios. No hay nada malo en ello.
¿Pero olvidaste que estudiaste para construir un mundo mejor?
¿Que me juzgaste porque yo sólo quería escribir?
Yo quizá no mejore nada a base de pluma
con mis torpes interpretaciones del mundo.
Pero tú no me vendas la ideología del éxito.
No me vale sin despensa para la culpa.
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