Gracias con M de México
Tengo un saco de sueños imposibles
y tú estás en uno.
Te conocí cuando salí del nido,
cuando confiaba en que el mundo era ancho
y las amistades inconscientes y necesarias.
Demasiado cachete, decías.
Nada más mis pestañas, si acaso.
Nos las sujetamos en invierno
para no perdernos cómo se cocinaba
una Amistad entre bichos dispares.
Nunca tuvimos mucho en común.
Con el paso del tiempo, quizá menos.
El español. La capacidad para amar,
para viajar por dentro.
En esta mi época de incapacidad para amigar
y corazón hermético -¿malditos cambios de vida?-
nuestras diferencias me aleccionan,
me recuerdan lo posible.
Tu risa contagiosa me insufla oxígeno.
Cantamos a Intocables, desgastamos el oscuro,
nos hacemos capitalistas, despreocupadas,
morenas, filósofas sin pretenderlo.
Nos quitamos cinco años.
Y también en clave presente
nos entendemos.
Tengo un saco de sueños imposibles
y tú estás en uno.
Una ciudad junto al mar.
Mis personas-tesoro, geografía revuelta.
Te pintaría en mi día a día.
Te he echado de menos…
A Pamela, quien me ayudó a soñar posible una ciudad en la que pudieran habitar todas las almas extraordinarias que uno se encuentra en camino. Y a reír. Y a creer en las amistades inconscientes y necesarias.
Lavandería
Hola.
¿Me das licencia para contarte…
que cada vez que lo pienso…me asusto?
Te conocí en una lavandería de Brooklyn.
Eras fotógrafo, locuaz, tímido, ojiazul.
Que yo ya no sé hacer estas cosas, pensé.
¿Detergente? ¿Sushi? ¿Almohada? ¿Alcohol?
Me costó ponerle ingredientes a tu mezcla.
Me revelaste en sepia.
Te cedí los derechos de autor.
Tribunal a dos aguas
Ya no te explico mis motivos cuando ruedas por Tribunal bares abajo…
…entre poemas urbanos (frustrados)
y reconciliaciones de jolgorio brego con tu saque y tu sed.
Sabina… nunca fue una excusa.
Tu nube viajera sí lo fue.
Pides una tapa de albóndigas y te reto a un mano a mano…
del valor me hago entera responsable…
Un valor temporal e inagotable.
Como mi aprecio, como mis ceños para ti y por ti,
como mi seguridad para contigo y en ti.
Eres un príncipe sin castillo
pero con una dentadura del alma blanca preciosa…
Eres paciencia. Encanto. Don.
Eres oportunidad. Eres bandera y lo eres con el paso de los años.
Ya no tengo que contarte por qué cuando regresas
no te explico mis motivos,
no me miro al espejo.
Te espero.
Evito el “te discuto´´
te completo.
Te sirvo un güisqui. No cualquiera.
Tu preferido.
Plumas y notas
El jazz a veces me recuerda
que he extraviado las ganas de escribir.
No sé entre qué aguas las perdí…
Pero cuando estoy en vena,
el rock me confiesa que no me valgo de ti.
Vienes preguntándote si estás
Vienes con tus ojos revisados,
de ver más de todo en todas partes…
Vengo de ninguna parte, con ojos anulados,
sueños en tropel y a la reversa que no han llegado a puerto
y me han desaprendido…
Vienes a medias, atando lazos en respiros de Navidad,
intentando hacerlo todo bien, esquivando nada…
Vengo con una maleta cargada de señales, harapos -de los de por dentro- y apariencias.
Se me acabaron las vidas más alla, se me agotaron los comienzos.
Y los respiros…
Vienes con ojeras preguntándote si estás.
Vienes y no abarcas… Vives y no cedes terreno a ser alguien más.
Vives para todos; sin dosificador…
Y quizá sea ese el secreto.
Sé de donde vengo. No sé adonde voy.
En el proceso, en la persecución del objeto -aún si abstracto-
se me olvidó cómo re-enamorarme, cómo estrenar irir y entregas…
PUEDE entonces que la solución pase por compartire
en la luna que flota en tu cerveza…
Por negar la muerte…
Por tacharle al mar sus cuatro puntos suspensivos…
Y empezar de cero.
Sintiéndolo virgen.
¿Y si todo esto es un callejón sin serpentina,
sin vidas más que las apocadas a respiros de Navidad y mapas caducos?
¿Y si todo esto es ni mucho bien, ni mucho mal?
¿Cafés consumidos en silencio, corchetes renovables, vidas fuera?
¿El primer empezar de cero…de muchos?


