Vienes preguntándote si estás
Vienes con tus ojos revisados,
de ver más de todo en todas partes…
Vengo de ninguna parte, con ojos anulados,
sueños en tropel y a la reversa que no han llegado a puerto
y me han desaprendido…
Vienes a medias, atando lazos en respiros de Navidad,
intentando hacerlo todo bien, esquivando nada…
Vengo con una maleta cargada de señales, harapos -de los de por dentro- y apariencias.
Se me acabaron las vidas más alla, se me agotaron los comienzos.
Y los respiros…
Vienes con ojeras preguntándote si estás.
Vienes y no abarcas… Vives y no cedes terreno a ser alguien más.
Vives para todos; sin dosificador…
Y quizá sea ese el secreto.
Sé de donde vengo. No sé adonde voy.
En el proceso, en la persecución del objeto -aún si abstracto-
se me olvidó cómo re-enamorarme, cómo estrenar irir y entregas…
PUEDE entonces que la solución pase por compartire
en la luna que flota en tu cerveza…
Por negar la muerte…
Por tacharle al mar sus cuatro puntos suspensivos…
Y empezar de cero.
Sintiéndolo virgen.
¿Y si todo esto es un callejón sin serpentina,
sin vidas más que las apocadas a respiros de Navidad y mapas caducos?
¿Y si todo esto es ni mucho bien, ni mucho mal?
¿Cafés consumidos en silencio, corchetes renovables, vidas fuera?
¿El primer empezar de cero…de muchos?
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