Ser Viejo
Vengo pensando estos días
en lo difícil que ha de sentirse
ser viejo.
Un día las memorias de mis 27
me abruman; de abundantes, de iluminadas.
Me impaciento mirando hacia ese minuto
en que 27 sean 27 por 3
y los callos y los momentos de hoguera
y el amor y lo aprendido y que sé yo
duerman en la paz de mis huellas fecundas.
Oh, ¡cómo ha de sentirse!
Querré escribir, interpretar.
Rastrear recuerdos como quien busca en un bolso
su caramelo de manzana favorito.
También da miedo ser viejo.
Se esconderán, quizá, la ilusión, el cambio.
Más atrás, menos delante.
EL temor de lo que queda. Poco, poseído de dolor.
La desmemoria de los demás hacia mis memorias.
Plenas. Y. Futiles.
Vengo pensando estos días
en lo difícil que ha de sentirse
ser viejo.
Jack tiene alzheimer
y en la belleza de sus caprichosos recuerdos
encuentra más lágrimas que.
Sus hijos quieren.
Él querría.
[Yo -que no debo opinar- quiero]
Mi abuelo no tiene alzheimer
pero
¿alguien le pregunta por sus recuerdos?
Quiero escucharle.
Prepararme para lo difícil que ha de sentirse
ser viejo.
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