Mil y Un Futuros
Me han levantado de tu cama todas las tormentas y ahora busco un lugar seguro para pasar las madrugadas de cierzo y objetos empeñados, madrugadas de recuerdos que olvidan tu sabor, mas lo añoran desesperadamente…
¿No existirá refugio para mí?
A veces me pregunto si yo pude planear todo esto antes de que sucediera, como en un reto absurdo, que sólo lleva a las ganas de robarte las llaves y olvidarme el candado en el cajón de tu mesilla. De todas maneras, tú ya no escalas ningún tobogán por mí, y yo no supero mi vértigo en tus rincones favoritos.
Es otro tiempo, el de florecer lejos de tu tierra, quién sabe si también lejos de la mía, de esta pequeña pecera que nos ha visto recorrernos sin rozarnos, y sentirnos el calor hasta en los huesos. Y por qué no tender la mano a la confianza en las ráfagas de vida, que vienen y van, que se ocultan, mas nunca mueren…que nos sorprenden y nos rescatan, nos avalan, nos mecen…Más que nunca hoy es tiempo de creer en mil y un futuros que aún no existen, en lo que siempre cambia y nunca termina, en la belleza de mirar acogiendo, en mi eterna fe en las ráfagas de vida.
Los Miedos de La Noche
Es de noche. Altas horas de la noche. El tiempo parece haberse parado a pesar de que retumban en mi cabeza, ya bajo el límite de mi subconsciente, los tic-tac de los relojes. Un paréntesis, un vacío, un claxon de coche que se pierde en la lejanía, un pensamiento muerto y una conciencia perdida; latidos del corazón…lentos, pausados, el compás del ritmo armonioso del silencio…nota tras nota, clavándose como una daga, quizá mostrando la esencia del mundo, aquello para lo que no han sido creadas las palabras; el lento desentumecimiento de los músculos, que aún sienten el frío penetrante de la calle, del invierno, del viento…qué extraño fenómeno la temperatura, los escalofríos, las sensaciones, los sentimientos. Escucho atentamente mas solo oigo la nada que impávida e impasible me arrulla, me mece en su regazo de calidez infinita, de frialdad incomprensible, de confianza insegura y preguntas sin respuesta.
Es a estas horas de la noche cuando, más que nunca, recuerdo aquel día en el cual supe quien era. De dónde venía. Adónde iba…o eso creo. Ingenuo de mí. Luego, sin previo aviso ni espera de síntomas de madurez o quizá símbolo de ello, vislumbré el miedo; un miedo atroz que no había sentido nunca, un miedo que lo envuelve todo…miedo de mí, de ser quien soy, miedo de lanzarse al vacío e intentar alcanzar el infinito, de repletar de sonrisas un presente gris, miedo de hablar con desconocidos, miedo de quedarme a solas conmigo mismo, miedo a vivir…
No voy a Dibujar Las Rectas
No voy a dibujar las rectas que necesitas para trepar a mi vida. No si cuando llueve no eres capaz de quitarte el abrigo y abrazarme, ni de llevarme a tomar un chocolate caliente que me sacuda el viento de las entrañas.
Hace tiempo, cuando podía interpretar el éxito que buscaban tus manos, era feliz. Y tú también lo eras. Pero hoy es ya tiempo de compartir la habitación y el ruido de dentro, la misma botella sin vasos y la lluvia que nunca consuela. No sé si tienes el amor suficiente para llenar mis zapatos de alegría.
Entonces, tal vez, dentro de algún tiempo podré buscarte como lo que no eres, y quizá, quizá te encuentre en cualquier gasolinera perdiendo las señales que encontraste, las que te daban seguridad, las que nos mintieron. O en el barrio que no quisimos pisar, o en una estación que se ha vaciado para ver cómo me besas sin miedo de perderme. Quizá…quizá aparezcas en los rincones de mis bolsillos cuando los días ya no impliquen esperarte, ni sostenerte, ni buscarte, ni quererte…
Nuestras Vidas Están Azules
Nuestras vidas están azules.
Tengo ganas de llorarte entre las cejas y de escapar por la ventana. No es mucha altura, pero tengo vértigo de no saber adónde miras ni si miras. Hay un montón de palacios que se han escondido a la risa de aquellos que tienen ganas de olvidar. Fuguémonos. A un mundo en el que no suenen los teléfonos y los horarios sean sólo nuestra excusa para querernos en los armarios.
Por Definir un Género
¨La poesía es el género de la sinceridad última e irreversible y un arma cargada de futuro¨
Mario Benedetti – Gabriel Celaya


