Gracias con M de México
Tengo un saco de sueños imposibles
y tú estás en uno.
Te conocí cuando salí del nido,
cuando confiaba en que el mundo era ancho
y las amistades inconscientes y necesarias.
Demasiado cachete, decías.
Nada más mis pestañas, si acaso.
Nos las sujetamos en invierno
para no perdernos cómo se cocinaba
una Amistad entre bichos dispares.
Nunca tuvimos mucho en común.
Con el paso del tiempo, quizá menos.
El español. La capacidad para amar,
para viajar por dentro.
En esta mi época de incapacidad para amigar
y corazón hermético -¿malditos cambios de vida?-
nuestras diferencias me aleccionan,
me recuerdan lo posible.
Tu risa contagiosa me insufla oxígeno.
Cantamos a Intocables, desgastamos el oscuro,
nos hacemos capitalistas, despreocupadas,
morenas, filósofas sin pretenderlo.
Nos quitamos cinco años.
Y también en clave presente
nos entendemos.
Tengo un saco de sueños imposibles
y tú estás en uno.
Una ciudad junto al mar.
Mis personas-tesoro, geografía revuelta.
Te pintaría en mi día a día.
Te he echado de menos…
A Pamela, quien me ayudó a soñar posible una ciudad en la que pudieran habitar todas las almas extraordinarias que uno se encuentra en camino. Y a reír. Y a creer en las amistades inconscientes y necesarias.
Tribunal a dos aguas
Ya no te explico mis motivos cuando ruedas por Tribunal bares abajo…
…entre poemas urbanos (frustrados)
y reconciliaciones de jolgorio brego con tu saque y tu sed.
Sabina… nunca fue una excusa.
Tu nube viajera sí lo fue.
Pides una tapa de albóndigas y te reto a un mano a mano…
del valor me hago entera responsable…
Un valor temporal e inagotable.
Como mi aprecio, como mis ceños para ti y por ti,
como mi seguridad para contigo y en ti.
Eres un príncipe sin castillo
pero con una dentadura del alma blanca preciosa…
Eres paciencia. Encanto. Don.
Eres oportunidad. Eres bandera y lo eres con el paso de los años.
Ya no tengo que contarte por qué cuando regresas
no te explico mis motivos,
no me miro al espejo.
Te espero.
Evito el “te discuto´´
te completo.
Te sirvo un güisqui. No cualquiera.
Tu preferido.
Vienes preguntándote si estás
Vienes con tus ojos revisados,
de ver más de todo en todas partes…
Vengo de ninguna parte, con ojos anulados,
sueños en tropel y a la reversa que no han llegado a puerto
y me han desaprendido…
Vienes a medias, atando lazos en respiros de Navidad,
intentando hacerlo todo bien, esquivando nada…
Vengo con una maleta cargada de señales, harapos -de los de por dentro- y apariencias.
Se me acabaron las vidas más alla, se me agotaron los comienzos.
Y los respiros…
Vienes con ojeras preguntándote si estás.
Vienes y no abarcas… Vives y no cedes terreno a ser alguien más.
Vives para todos; sin dosificador…
Y quizá sea ese el secreto.
Sé de donde vengo. No sé adonde voy.
En el proceso, en la persecución del objeto -aún si abstracto-
se me olvidó cómo re-enamorarme, cómo estrenar irir y entregas…
PUEDE entonces que la solución pase por compartire
en la luna que flota en tu cerveza…
Por negar la muerte…
Por tacharle al mar sus cuatro puntos suspensivos…
Y empezar de cero.
Sintiéndolo virgen.
¿Y si todo esto es un callejón sin serpentina,
sin vidas más que las apocadas a respiros de Navidad y mapas caducos?
¿Y si todo esto es ni mucho bien, ni mucho mal?
¿Cafés consumidos en silencio, corchetes renovables, vidas fuera?
¿El primer empezar de cero…de muchos?
Fotografía de Los Abrazos Más Grandes
Que me falten las escuelas donde aprender a barajar destinos…
Que me sobren las despedidas de corcho en puertos disfrazados de mar,
que me roben palabras y mundos,
si puedo subirte a mi arca de Noé, no necesito más para llevarme conmigo.
Porque con plagio o sin él, pero con confianza, tú también eres todas mis escamas,
mi vida duplicada, mis altares y mis inviernos peleados a la contra,
mis secretos, mis nubes, mis yo confeso.
El que no se amordaza para darte las gracias por pintarme delante el cielo,
por enseñarme un Madrid bohemio de mañanas en el corazón de los parques…
La cocina de los parcos reflejos, las fotografías de los abrazos más grandes.
Porque contigo aprendí que también los violines hacen el amor,
y se puede ser complejo y sencillo, y todo es barro a este alrededor…
Y puedo tintar los cristales a color, y ser más justa y más sabia y…
¨¿En qué tiempos hubo amor?¨…
Y llorarte un poema de Montero para gritarte que me quedé sin un pulmón cuando volaste,
y que en todo este año falta a granel tu sonrisa de ángel.
Y si te cuento un secreto, es que nada me parece más grande, más merecedero,
como eran tus llamadas de domingo y tus mensajes en botella,
tus letras, tan apasionantes que de sana envidia, ya sabes,
amiga, no puedo menos que disfrazarme.
Y ante todo me enseñaste palabras grandes: amistad, presente, regalo.
Si apareces también, por arte de bibirloque, nuestro arte, en toda esquina de mi futuro,
es porque nadamos juntas en esta arena de playas separadas, y
porque no tengo más dudas acerca de que más que un pensamiento y
toda certeza, eres mi opción ya elegida y parte de mi carta de presentación.
No me cansaré nunca de ser farola despierta y aun inquieta para tus pasos transeúntes…
A todas mis derrotas las diste la vuelta, a mis breves destellos los nombraste tu faro,
a todos mis cuadros los llamaste perfectos…
En todo sueño te invitaré a venir conmigo…
Mas…si el destino separa por fin a dos peces que moran en aguas extrañas,
recuerda, sobre todo, que nadaré en tu libertad ya siempre…
Por siempre en tus aletas de pez valiente.


