Cien Sobradas Razones
Mientras sepa salir despeinada a la calle,
no necesitaré mitos ni estrategias ni filosofías de barro.
No tengo excusa, tengo cien sobradas razones,
para levantarme llena de pasión cada vez que me pides un baile,
y para no negarte el nudo de mi cuerpo al tuyo,
cada madrugada que no conocemos.
Por eso, y porque no existe aún futuro,
me amontono cerquita de tu cintura,
y me hago más yo, por ventura, junto al viento, a ras de ti.
Érase Una Vez
Siempre quedarán, kilómetros abajo,
en nuestra memoria, kilómetros arriba,
en fantasías de cuento, fuerzas,
de Hércules propias o febril encantamiento,
que permitan hasta al más débil
y enclenque de alma respirar vida.
Siempre será atisbo de luz recuperable
todo sol perdido, todo foco soñado.
Ilusión de cuentos grises la alegre
falacia que invita a salir del agujero negro,
como una verdad revelada. Y es en cierto,
la verdad con más solera, que todo
enano ciego ve cuando una muchacha es bella.
Siempre grabado en impíos corazones,
en los más puros escaparates de la corrección
también, permanecerá el resplandor
de la felicidad disfrutada, inconsciente
pecado del cual no se cobra tributo
hasta derramada en lágrimas la pérdida.
Siempre será capaz el preso de pensamiento
de desencadenar sus ojos, su cabello,
su torcida boca, no más que cueva de bulos,
para recibir la muerte con el miedo limpio,
con la voluntad sincera, con el desnudo al aire
y el repentino lacónico vigor fúnebre.
Sea el principio, el término o el curso de una razón,
una sonrisa, una vida, hundido, que no habrá de
envidiar a las caducas hojas su condición.
Que no hay perenne desdicha sin almenas de luz,
por las que lanzar flechas de socorro, por las que
encontrar que era mito que no crecía, bajo tierra, la esperanza.
Sea el deseo en fase REM, el de teorizar despierto,
hecho palpable. ¿No es lo escrito cierto
y lo cierto alguna vez plasmado en papel?
Fuerzas de niña de cuento son las que hoy,
recreando su cántico, quiero hacer crecer.
Imposibles tornáronse reales. Érase una vez…
Mil y Un Futuros
Me han levantado de tu cama todas las tormentas y ahora busco un lugar seguro para pasar las madrugadas de cierzo y objetos empeñados, madrugadas de recuerdos que olvidan tu sabor, mas lo añoran desesperadamente…
¿No existirá refugio para mí?
A veces me pregunto si yo pude planear todo esto antes de que sucediera, como en un reto absurdo, que sólo lleva a las ganas de robarte las llaves y olvidarme el candado en el cajón de tu mesilla. De todas maneras, tú ya no escalas ningún tobogán por mí, y yo no supero mi vértigo en tus rincones favoritos.
Es otro tiempo, el de florecer lejos de tu tierra, quién sabe si también lejos de la mía, de esta pequeña pecera que nos ha visto recorrernos sin rozarnos, y sentirnos el calor hasta en los huesos. Y por qué no tender la mano a la confianza en las ráfagas de vida, que vienen y van, que se ocultan, mas nunca mueren…que nos sorprenden y nos rescatan, nos avalan, nos mecen…Más que nunca hoy es tiempo de creer en mil y un futuros que aún no existen, en lo que siempre cambia y nunca termina, en la belleza de mirar acogiendo, en mi eterna fe en las ráfagas de vida.
Por Definir un Género
¨La poesía es el género de la sinceridad última e irreversible y un arma cargada de futuro¨
Mario Benedetti – Gabriel Celaya


